Reclutar a una persona y buscar a la siguiente recién cuando la primera no funciona parece lo prudente y lo barato. Según la fuente es lo más caro que hay, y la razón es el tiempo en que el puesto queda sin que nadie haga el trabajo.

Conviene tener presente que no reclutar es una de las dos razones que la fuente da para cualquier caída de resultados. Y quien recluta sólo en reacción, es decir recién después de que alguien se fue o falló, paga más que quien recluta de antemano.

La rotación es un dato

Según la fuente, la doctrina es reclutar de más. El motivo que da es simple: la rotación de personal es pesada, y hay muchas tensiones en la sociedad humana.

Por eso la rotación es un dato sobre el que se planifica. No se anula con mejor conducción.

Supongamos un dueño que daba por sentado que el ayudante nuevo se iba a quedar tres años. Se fue a los nueve meses, y según el cuadernillo eso también es lo normal.

O un instalador que sabía que en su rubro la gente rota todos los años. Por eso siempre tenía un candidato con el que hablaba cada tanto.

Cuánto es de más

Según la fuente, si calculás que vas a necesitar 20 personas en los próximos seis meses, conviene tomar al menos 40 y así te quedan tus 20. Agrega que el doble es una cifra baja.

Reclutar de más significa tomar más gente de la que creés necesitar, porque la rotación va a llegar de todos modos, y cuando llegue conviene que haya alguien que siga con el trabajo.

Para un negocio de una sola persona, esto no significa tomar a dos cuando hace falta uno. El cuadernillo trae la traducción de la regla a un negocio de ese tamaño.

Supongamos una dueña que tomó a la única candidata que entrevistó. Como no funcionó, tuvo que empezar de cero.

Ahora supongamos que entrevistó a varias. Cuando la primera se fue, la segunda todavía estaba disponible.

Ciento cincuenta días sin correspondencia

Según el cuadernillo, el ejemplo que sigue es el argumento más fuerte del capítulo. En la fuente, una empresa contrata a una empleada para que redacte su correspondencia. A los 60 días se dan cuenta de que no cumple, así que la reemplazan. A los 90 días descubren que la segunda tampoco puede, y cambian de nuevo.

La cuenta de la fuente es esta: “150 días sin correspondencia. Alcanza para arruinar cualquier empresa.”

Ahora supongamos otra empresa que toma a tres personas a la vez, aunque siente que necesita una. Al cabo de 150 días le queda una, y durante todo ese tiempo tuvo correspondencia y una ganancia.

Fijate que los dos caminos se ven distintos y terminan igual. Son los mismos días y el mismo resultado: una sola persona que se queda. La diferencia son cinco meses de trabajo hecho o no hecho.

Cada reemplazo en cadena te manda de vuelta al principio, mientras el trabajo espera.

Supongamos una dueña que reclutó tres veces seguidas a lo largo de un año. Es un año entero en el que el puesto no se ejecutó.

O quien tomó a dos personas a la vez, con períodos de prueba que se superponían. Una se quedó, y el trabajo siguió sin parar un solo día.

Reclutar de a uno parece prudente y barato, y es el camino más caro que hay.

El mejor empleado es el que más riesgo corre

Según la fuente, cuanto más alto llegan las personas, más valor de mercado tienen y más tensión las golpea y las hace pedazos.

Es decir, el que mejor te funciona es también quien tiene más facilidad para irse y quien carga con más presión. Las dos cosas crecen juntas, y las dos vienen de lo mismo: se volvió bueno.

Supongamos un dueño que le cargaba todo al empleado fuerte, porque era el único en quien podía confiar. A los dos años el empleado se fue a la competencia.

Ahora supongamos que ese mismo dueño le puso el sombrero a un segundo empleado para esas tareas, es decir, le escribió los deberes del puesto y lo entrenó en ellos. Bajó la presión, y el primero se quedó.

En la misma línea, según la fuente cada puesto clave necesita un suplente que se esté entrenando o haciendo el aprendizaje. Un puesto clave es uno con responsabilidad urgente y mucha pericia, y en un negocio chico suele ser el tuyo.

Pero reclutar de más no alcanza por sí solo. Según la fuente, se puede reclutar sin parar, respondiendo a cada pedido desesperado de personal, y aun así desperdiciar a todos si no tienen sombreros completos ni entrenamiento completo en ellos.

El cuadernillo trae para este capítulo dos ejercicios cortos, calcular y hacer.

Entonces, cuando un puesto se libera, parte del costo del reclutamiento es el tiempo que queda vacío. Quien planifica la rotación de antemano acorta ese tiempo.

El cuadernillo es conocimiento general sobre cómo dirigir personas, no asesoramiento legal.